Por Ronald Solano Jiménez
- Un operativo en Pozón destapó el ingenio del narcotráfico.
- El vehículo estaba rotulado como transporte de estudiantes.
Alajuela, 21 de agosto de 2025. La Fuerza Pública detuvo a un hombre de apellido Gutiérrez, de 49 años, cuando trasladaba 920 kilos de cocaína ocultos en un microbús rotulado para el transporte de estudiantes. El decomiso se registró la tarde del miércoles 20 de agosto en el sector del peaje de Pozón.
La droga estaba escondida dentro de la unidad, que según el Registro Nacional pertenece a un propietario con domicilio electoral en Osa, zona sur del país. El vehículo circulaba como si se tratara de un transporte de estudiantes, lo que le permitía pasar desapercibido en carretera.

El riesgo del disfraz
Los controles vehiculares suelen ser criticados por su lentitud e impacto en el tránsito. Sin embargo, este caso revela su valor estratégico: difícilmente un oficial habría pensado en revisar un microbús escolar en busca de cocaína. El hallazgo abre interrogantes sobre cuántas unidades privadas, disfrazadas de transporte especial, circulan a diario con fines ilícitos sin ser detectadas.

Un reto para la seguridad vial
Cada día, decenas de microbuses privadas transitan en horarios diversos —madrugada, día, tarde o noche— lejos de inspecciones rigurosas. Este caso expone la creatividad del narcotráfico y la necesidad de fortalecer los operativos para evitar que el transporte público sea utilizado como fachada criminal.
El golpe en Pozón no solo detuvo a un sospechoso y sacó de circulación casi una tonelada de cocaína; también dejó en evidencia la fragilidad de los controles y el desafío permanente de cerrar los caminos que el crimen organizado aprovecha.

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